1.2.2 Platón
En su concepción de la ciudad ideal, el objetivo de la vida del hombre no puede reducirse a la satisfacción de sus necesidades materiales.
Más allá de éstas, el hombre debe ser objeto de un desarrollo completo de su personalidad, de acuerdo con las partes más elevadas de su alma, la irascible y la racional, con el fin de alcanzar una felicidad identificada con la armonía de su vida.
- Justicia y ética:
Si la justicia en la ciudad reside en que cada clase social haga lo que debe hacer, la justicia en el hombre residirá también en que cada parte del alma haga lo que debe.
Ello implica que la vida buena para el hombre es una vida en la que se atiendan las necesidades «materiales» y «espirituales».
El verdadero bien del hombre, la felicidad, habrá de alcanzarse mediante la práctica de la virtud.
- La República:
En la República nos habla Platón de cuatro virtudes principales:
- La sabiduría
- El coraje o fortaleza de ánimo
- La templanza
- La justicia