2.1.5. El Autoliderazgo

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a) Concepto:

El concepto de autoliderazgo tiene sus orígenes en las teorías de la motivación:

  • Teoría del logro (McClelland, 1967):

Especifica que las personas que tienen una alta motivación al logro muestran altos estándares de desempeño y cumplen con altos estándares de metas propias.

  • Teoría de la autorregulación (Carver & Scheier, 2001):

Implica la medición de la discrepancia, así como la reducción entre el estándar (meta) y el estado actual de la percepción presente.

Los comportamientos asociados con la reducción entre la meta y el estado actual llevan a conductas específicas para el logro de las metas, lo cual conduce a un desempeño más eficiente.

  • Concepto de autoeficacia (Bandura, 1991):

Este se refiere a las habilidades y capacidades propias, así como al ejercicio del control, lo cual implica un proceso de autorregulación.

Las creencias de autoeficacia son muy importantes porque:

  • Determinan si un individuo persigue ciertas metas y tareas
  • Cómo un individuo se ajusta a ciertas situaciones
  • Qué esfuerzo y determinación pone en lograr las metas
  • Cómo se manejan los imprevistos

b) Indicadores de autoliderazgo:

Mostrar un alto grado de autoliderazgo está relacionado con estándares de autogobierno, que se reflejan en tres indicadores personales, según Manz (2015):

  • Autenticidad:

Es la atención a altos estándares que guían el comportamiento, consistente en preguntas con relación a lo que debe de ser realizado y especialmente acerca de cuánto esfuerzo debe de ser invertido para lograr la meta propuesta.

Esto genera un componente de autenticidad debido a que la persona se guía por sus propios estándares.

  • Responsabilidad:

Las metas autoimpuestas se relacionan con fines responsables.

Esto favorece los conceptos relacionados con el bien común a nivel individual, en el trabajo y, en general, en la sociedad.

  • Incremento de las capacidades:

El énfasis en los métodos y las estrategias del autoliderazgo contribuyen a un amplio rango de capacidades.

De acuerdo con Manz (2015), los elementos descritos anteriormente interactúan de tal manera que se genera una sinergia virtuosa para el logro de mayores capacidades individuales en la consecución de metas auténticas y responsables.

c) Estrategias de Autoliderazgo enfocadas en el Comportamiento:

Las estrategias enfocadas en el comportamiento están dirigidas a aumentar la autoconciencia, conduciendo a la gestión de comportamientos que implican tareas necesarias, aunque quizás desagradables (Manz, 1992; Neck et al., 1999).

Dichas estrategias, también mencionadas como sub-escalas, son:

  • Establecimiento de objetivos personales (Self-goal setting, SGS):

Basado en este fundamento de autoobservación, el individuo puede establecer efectivamente metas personales que pueden conducir a un mejor rendimiento (Manz & Sims, 1980; Manz, 1986 y Neck et al., 1999).

Una gran cantidad de investigaciones han demostrado que el acto de establecer y aceptar metas desafiantes y específicas puede tener un efecto dramático en la motivación del desempeño individual (Locke & Latham, 1990).

  • Autorecompensa (Self-reward, SR):

Las autorecompensas pueden ser usadas efectivamente para reforzar los comportamientos deseables y los logros de metas (Mahoney & Arnkoff, 1978, Manz & Sims, 1980 y Neck et al., 1999).

La Autorecompensa puede ser algo tangible, como una buena comida en el restaurante o unas vacaciones de fin de semana después de completar un proyecto difícil en el trabajo; o puede ser algo abstracto y simple, como felicitarse o visualizar mentalmente un lugar o una experiencia favorita (Houghton & Neck, 2002).

  • Autocastigo (Self-punishment, SP):

La retroalimentación autocorrectiva también se puede utilizar para conformar comportamientos deseables de manera eficaz.

Un examen introspectivo, positivamente enmarcado de comportamientos negativos o fracasos de desempeño, puede ser más eficaz en la corrección del desempeño que el autocastigo excesivo basado en la culpa habitual y la autocrítica (Manz & Sims, 2001).

  • Autobservación (Self-observation, SO):

La auto-observación del propio comportamiento puede conducir a una conciencia de cuándo y por qué se involucra el individuo en ciertos comportamientos.

Esta elevación de la autoconciencia puede, a su vez, conducir a la identificación de comportamientos específicos que deberían ser cambiados, mejorados o eliminados (Mahoney & Arnkoff, 1978; Manz & Sims, 1980 y Neck et al., 1999).

  • Autoindicaciones (Self-cueing, SC):

La enumeración o la práctica de los comportamientos deseados antes del desempeño real pueden permitir la corrección de los problemas y la evitación de errores costosos (Manz, 1992; Neck et al., 1999; Manz & Sims, 1980).