1.2.4. Tipos de comunicación
a) La comunicación verbal:
Al hablar de comunicación verbal nos estamos refiriendo al tipo de lenguaje que debemos utilizar. Por supuesto, el uso de las palabras va a depender de muchos factores.
El principio básico para que nuestro mensaje sea aceptado y comprendido radicará en que nuestro lenguaje sea:
- Claro:
- Preciso
- Sencillo
- Evitando tecnicismos
- Frases hechas
- Refranes
- Palabras rebuscadas
- Gráfico y descriptivo:
De forma que genere imágenes mentales con claridad, pues no tenemos ningún otro medio de apoyo más que la palabra.
- Dinámico:
Hecho que se consigue evitando los verbos en futuro y condicional, conjugándolos en presente y no demostrando ninguna expresión de vacilación.
- Positivo:
Sin utilizar giros y expresiones que evoquen ideas negativas, sino palabras y frases:
- Confirmadas
- Positivas
- De interés
- No redundante:
Evitando superlativos inútiles o demasiados adjetivos; siempre que sea posible, utilizar una sola palabra en lugar de una frase.
- Adaptar el lenguaje:
Trataremos de que nuestro lenguaje esté adaptado al tipo de lenguaje que utiliza el interlocutor y que tendrá que estar encaminado al fin que se persigue.
- Evitar falsedades:
Es importante evitar la falsa confianza y la falsa humildad. En este sentido, hay que tener muy claro que «si el receptor no entiende es culpa del emisor».
b) Comunicación no verbal:
La comunicación no verbal es todo aquel lenguaje que surge de nuestro cuerpo y que no depende de las palabras que decimos.
De ahí que nos detengamos en aquellas habilidades sociales que se debe observar:
- La mirada:
Los ojos pueden expresar todo tipo de emociones:
– Cuando una persona está hablando:
- Ir repartiendo la mirada por derredor
- De vez en cuando fijar la vista en la cara del interlocutor
- Mirada debe ser frontal
Nunca llevaremos a cabo una mirada de arriba abajo a nuestro interlocutor, ya que si lo hacemos sentirá que le estamos haciendo una «radiografía».
- Los gestos:
Los gestos de la cara son los que realmente permiten leer el estado de ánimo de una persona.
- Ver una sonrisa en nuestro interlocutor nos predispone a relajarnos
- Provoca mayor fluidez en la comunicación
- Las manos:
Las manos pueden ser las grandes traidoras de nuestro cuerpo. Muchas veces no les prestamos suficiente atención y se encargan de exteriorizar cuál es nuestro estado de ánimo.
Por ejemplo, si vemos a una persona con expresión tranquila, pero le vemos frotándose las manos o tamborileando los dedos sin cesar, acabaremos pensando que esa persona está realmente nerviosa.
- La postura:
Los estudiosos del tema obtienen a través de la kinesia (teoría sobre las diferentes posturas del cuerpo) unas conclusiones sobre la validez y estado de ánimo de la persona que se tiene enfrente.
En cualquier caso, sea cual sea la postura elegida se debe procurar dar sensación de relajación y atención a la otra persona.
Si nuestro cuerpo está relajado, provocaremos esa misma sensación. No olvidemos que nuestro cuerpo tiende a reproducir por inercia nuestro estado de ánimo.
- Vestimenta:
La propia empresa dicta sus normas sobre lo que se espera de la vestimenta. En general, suele optarse por ropa de tipo «neutro», ni demasiado clásica ni demasiado moderna y con colores que no llamen mucho la atención.
Igualmente, tampoco deben llevarse excesivos adornos y en el caso de las mujeres no excederse con los cosméticos.
- La voz:
El tono de voz y la dicción que mantengamos refleja en gran medida nuestro estado de ánimo.
– Tono de la Voz:
Al igual que con la voz se puede:
- Persuadir
- Tranquilizar
- ofrecer confianza
También se puede:
- Crear un mal clima
- Ofender
- Preocupar
- Disuadir
Se debe evitar a toda costa expresar:
- Monotonía
- Cansancio
- Desinterés
– Dicción:
- Modulación
- Velocidad
- Entonación
- Ritmo
- Pausas
Es importante adaptar estos componentes según cada momento de la comunicación.
La expresión debe reflejar:
- Cortesía:
Si utilizamos una serie de elementos corteses, la persona con quien hablamos percibirá inmediatamente una sensación de bienestar.
Por ello:
- No debemos interrumpir
- Utilizar el nombre de la persona
Igualmente es importante decir siempre:
- Por favor
- De nada
- Gracias
- Amabilidad:
Sonreír cuando se habla, se refleja en la voz. Por ello, es importante ser correcto, amable y simpático. Siempre gusta escuchar más a una persona simpática que a una que no lo es.
- Interés:
Se trata de hablar con la persona, no consigo mismo. Por ello, tendremos que hablar con un cierto entusiasmo, pero sin exagerar.
Es imprescindible pedir disculpas por errores, equivocaciones o demoras y dar explicaciones siempre que sean necesarias, de forma completa y exacta.
Es mejor perder varios segundos buscando una información que perder para siempre la confianza de un cliente.
- Confianza:
Un tono de voz seguro refleja conocimiento y experiencia en el tema.
No hay que demostrar lo que no se sabe, así como nunca se deben dar datos equivocados o adivinar una información que podría estar alejada de la realidad.
En cuanto a la articulación de la voz, consiste en la vocalización de las palabras. Lo que hay que hacer es:
- Abrir bien la boca, marcando bien las palabras.
- Cuidar la correcta pronunciación.
- Separar cada palabra de las demás.
- Pronunciar la palabra entera.
La velocidad debe ser media en la comunicación que no es cara a cara, ya que no disponemos de signos gestuales que ayuden a la compresión del mensaje.
Igualmente, si queremos conseguir una conversación fluida y agradable, tendremos que hablar más despacio si el interlocutor es muy rápido, y viceversa si el interlocutor habla muy despacio.
Las pausas deberán ser mayores cuanto más lenta sea la conversación, sin olvidar que ninguna pausa debe ser demasiado prolongada, o se producirá un clima de tirante intranquilidad. Las pausas deben usarse para:
- Subrayar palabras importantes.
- Forzar a hablar al interlocutor.
- Despertar el interés.
- Escuchar al interlocutor.
- Permitir un momento de reflexión.