2.2.4. Entrenamiento en Inteligencia Emocional

a) Concepto de Inteligencia Emocional:

Es la capacidad de identificar correctamente las emociones propias y las de los demás, regularlas, y utilizarlas para lograr un objetivo.

Este tipo de inteligencia convive y se complementa con muchas otras, como la inteligencia verbal y manipulativa (la que conocemos como cociente intelectual).

Se empezó a aplicar el principio de que las emociones forman parte de la normalidad, y que se puede aprender a controlarlas para utilizarlas a nuestro favor.

b) Origen de las Emociones:

Las emociones son reacciones intensas y de corta duración que aparecen ante algunas situaciones o algunos recuerdos.

La especie humana ha heredado las llamadas emociones básicas de otros animales a través de la evolución.

Emociones que han ayudado estos animales a sobrevivir ante el peligro o a adaptarse al entorno.

Las emociones tienen los siguientes componentes:

  • Psicológico: Tener miedo
  • Fisiológico: Aumento del ritmo cardíaco
  • Conductual: Huir corriendo

c) Objetivos de las Emociones:

Cada una de las emociones básicas tiene un objetivo:

  • Alegría:

Nos empuja a evaluar qué hemos hecho para sentirnos tan bien, y a repetirlo para volver a experimentar esta emoción.

  • Tristeza:

Frena nuestra actividad para darnos tiempo a asumir una mala noticia, y nos crea una expresión facial que provoca que los demás vengan a ofrecernos su apoyo.

  • Miedo:

Nos mantiene alerta de un peligro y nos prepara por si debemos escapar.

  • Ira:

Impide que cambiemos una manera de pensar (nos protege ante la información que no estamos preparados para admitir) y nos aumenta la fuerza para vencer un obstáculo.

  • Asco:

Nos protege ante cosas que pueden dañarnos (como algunos alimentos).

  • Sorpresa:

Nos mantiene expectantes por si una situación cambia de repente.

Aparte de estas emociones básicas, que hemos heredado de especies anteriores, el ser humano ha incorporado otras al sumarles un componente social:

  1. Envidia
  2. Frustración
  3. Esperanza, etc.

d) Importancia de la Inteligencia Emocional:

Antes de preguntarnos cómo entrenar la inteligencia emocional vale la pena hacernos otra pregunta:

¿Es importante entrenar la inteligencia emocional? En general sí, pero puede ser más importante en unas personas que en otras.

  • En actividades de cara a los demás:
  1. Médicos
  2. Psicólogos
  3. Comerciales
  • En otras profesiones tal vez no sea tan necesario, como:
  1. Ingeniería
  2. Agricultura
  3. Forestal

Sin embargo, es bueno que todo el mundo tenga conocimientos básicos de cómo entrenar la inteligencia emocional.

Porque todos tenemos emociones y, aunque, como hemos visto, son muy útiles, también nos pueden complicar la vida en algunos momentos.

Las emociones intensas nos bloquean el cerebro. Hacen que sólo pensemos en la situación presente del momento presente, y nos dificultan razonar con claridad.

Por eso, por ejemplo, en una discusión de pareja, podemos decir cosas que no pensamos y el razonamiento se ve afectado.

e) Entrenamiento:

La inteligencia emocional de cada persona depende de factores:

  • Genéticos
  • Educación recibida
  • Cómo gestiona sus relaciones sociales.

A partir de aquí se puede entrenar, pero hasta cierto punto.  Es decir, no se puede conseguir un nivel máximo, ni todos los profesionales (o falsos profesionales) que te prometen ayudarte tienen los conocimientos necesarios para hacerlo.

Algunas de las cosas que puedes hacer individualmente son las siguientes:

  • Etiqueta tus emociones:

– Reconocer tus propias emociones: Psicología Flexible:

  1. Cuando experimentes una emoción, ponle un nombre.
  2. Lo más preciso posible.
  3. Estar triste y estar dolido no es lo mismo.
  4. Identifica, qué ha provocado esta emoción (por ejemplo, «Estoy frustrado porque daba por hecho que podría escoger mis días de vacaciones, y no he podido«).

Hazlo antes de intentar sentirte diferente: estamos acostumbrados a que «no queremos» estar tristes, y a hacer lo que sea para sentirnos mejor (como cambiar de pensamiento). Identifica la emoción y su causa concentrándote en ella, mientras la experimentas, y no después.

  • Acepta tus emociones:

Tener emociones es normal. Aunque la sociedad te exige «ser positivo/a», disimular el enojo, ocultar la tristeza, negar que tienes miedo (para evitar que te llamen cobarde), todas estas emociones forman parte de tu ser. Y están provocadas por algo que no siempre puedes controlar. Date permiso a ti mismo/a para experimentarlas. Ya hemos visto que tienen una finalidad.

  • Expresa tus emociones:
  1. Di cómo te sientes
  2. Por qué te sientes así
  3. Qué cambio necesitas.
  • Intenta mantener la calma:

Reducir la intensidad de las emociones te ayudará a pensar con calma de dónde vienen y cómo las puedes usar.

Es comprensible que no quieras reducir la alegría, pero sí la rabia. Aprender a mantener la calma, como entrenar la inteligencia emocional, requiere práctica y paciencia.

  • Acepta las emociones de los demás:

La empatía para reconocer las emociones de los demás – Psicologia Flexible:

  1. Cuando alguien tiene una emoción es porque algo se la ha provocado.
  2. Seguro que cuando ha venido alguien enfadado y gritando has reaccionado igual.
  3. Intenta comprender la causa de la emoción
  4. Cómo puedes ayudar a esta persona.
  • Demuestra a los demás que captas cómo se sienten:

Pon etiqueta a las emociones de los demás. La empatía es la capacidad de conectar con las emociones y los sentimientos de los demás. Su expresión facial te ayudará a captar cómo se siente la otra persona.

  • Evalúa el impacto de tu emoción sobre tu objetivo:

Imagínate que tu hijo pequeño sale corriendo de tu lado en el momento de cruzar la calle. Un coche que se acerca da un frenazo y, afortunadamente, no le toca.

Pero tú le das una bofetada «para que aprenda». Te has enfadado (aunque es probable que no lo hayas notado pero, en este caso, la primera emoción que has experimentado es miedo).

¿La rabia, en este momento, te está ayudando o te está perjudicando? La bofetada no servirá para nada bueno: sólo hará que el niño, que ya está asustado, se asuste aún más.

Pero asustarse sólo le es útil cuando el coche se acerca, no cuando ya ha frenado. En cambio, la rabia, bien gestionada, puede ayudarte a explicarle qué puede pasar si un coche lo atropella.

  • Consulta a un profesional:

Un psicólogo te puede ayudar con estas técnicas y, sobre todo, adaptarlas a tus necesidades. Consulta a un profesional si quieres que te ayude a mejorar tus relaciones en todos los ámbitos a través del entrenamiento de la inteligencia emocional.