2.2 Persona y Sociedad: Sujetos de la Moralidad
Valores Humanos
No es difícil poner estos principios en práctica, pero el omitirlos redundará en perjuicio propio y en el de las personas con quienes se interviene o se interactúa.
Una decisión en la que está envuelto el comportamiento ético de una persona siempre va a estar enmarcada en uno de los principios y valores aquí señalados:
- Honestidad:
Aprender a conocer sus debilidades y limitaciones y dedicarse a tratar de superarlas, solicitando el consejo de sus compañeros de mayor experiencia.
- Integridad:
Defender sus creencias y valores, rechazando la hipocresía y la escrupulosidad, y no adoptar ni defender la filosofía de que el fin justifica los medios echando a un lado sus principios.
- Compromiso:
Mantener sus promesas y cumplir con sus obligaciones y no justificar un incumplimiento o rehuir una responsabilidad.
- Lealtad:
Actuar honesta y sinceramente al ofrecer su apoyo, especialmente en la adversidad y rechazar las influencias indebidas y conflictos de interés.
- Ecuanimidad:
Ser imparcial, justo, y ofrecer trato igual a los demás. Mantener la mente abierta, aceptar cambios y admitir los errores cuando se entiende que se ha equivocado.
- Dedicación:
Estar dispuesto a entregarse sin condición al cumplimiento del deber para con los demás con atención, cortesía y servicio.
- Respeto:
Demostrar respeto a la dignidad humana, la intimidad y el derecho a la libre determinación.
- Responsabilidad ciudadana:
Respetar, obedecer las leyes y tener conciencia social.
- Excelencia:
Ser diligentes, emprendedores y estar bien preparados para ejercer su labor con responsabilidad y eficacia.
Ejemplo:
Ser modelo de honestidad y moral ética al asumir responsabilidades y al defender la verdad, ante todo.
– Conducta intachable:
La confianza de otros descansa en el ejemplo de conducta moral y ética irreprochable.