3.3.1. Criterios ambientales
El país cuenta con una superficie reducida de suelos de alta productividad agrícola, los que son de vital importancia para asegurar la manutención de una agricultura de mayor competitividad y la producción alimentaria actual y futura.
Con el propósito de aumentar la productividad de los suelos agrícolas y asegurar su permanencia en el tiempo, el Gobierno invierte importantes recursos para el financiamiento de obras de riego y drenaje y, recuperación, habilitación y conservación de suelos.
Por otra parte, los procesos erosivos, naturales y antrópicos y la utilización de los suelos agrícolas en actividades ajenas a la agricultura degradan y reducen aún más su disponibilidad. Por lo expuesto, es política del Ministerio de Agricultura propender a la utilización del suelo rural, a través del cambio de uso del suelo, aplicando los siguientes criterios:
1. Evitar la pérdida irreversible de los suelos agrícolas de mayor potencial productivo, regulando la instalación de actividades ajenas a la silvoagropecuaria, en sectores de elevada aptitud productiva, considerando que estos suelos constituyen un recurso natural básico, escaso y fundamental para la producción silvoagropecuaria. Para cumplir con este objetivo, se debe tender a conservar los suelos de las Clases I, II y III de capacidad de viso y otros de especial interés para la agricultura, favoreciendo la instalación de las actividades no agrícolas en los suelos de clases con menor potencial productivo.
2. Proteger los ecosistemas de interés especial por su diversidad biológica y/o presencia de especies de flora y fauna amenazadas en el área de influencia del proyecto.
3. Minimizar las externalidades que generen los proyectos o actividades industriales, mineros, habitacionales, turísticos, entre otros, que afecten el desarrollo agrícola del entorno.