1.2.3. Normas de Comunicación Oral y Escrita
Existen ciertas normas de comunicación oral y escrita, cuyo objetivo es que el mensaje llegue y sea comprendido correctamente por el/la destinatario/a y, de esa forma, se pueda conseguir la respuesta más adecuada.
- Definición: Se debe indicar brevemente el motivo de nuestra exposición antes de comenzarla.
- Estructura: el mensaje debe estar bien ordenado por etapas y de una forma coherente.
- Énfasis: ensalzar palabras que refuerzan la exposición, aplicando estrategias como elevar un poco el tono de voz o realizar pequeñas pausas.
- Repetición: ahondar y repetir palabras o frases que ayuden a captar mejor la atención del/la interlocutor/a.
- Simplicidad: procurar exponer las ideas de la forma más clara y sencilla, utilizando vocabulario más accesible para el/la interlocutor/a.
Además de los principios, el mensaje debe tener las siguientes características:
- Claridad: emplear párrafos y frases cortas.
- Brevedad: es importante centrarse en el tema.
- Cortesía: hay que saludar y presentarse antes de comenzar a hablar.
- Cercanía: se debe tener empatía con el/la interlocutor/a para adaptarse al contexto.
Cuando redactamos un documento al interior de una empresa, la imagen que damos con él, es la que el/la receptor/a va a tener de nosotros/as, por lo que debemos cuidar las normas de ortografía y puntuación.
Cuando vamos a redactar un documento, lo primero que debemos hacer, antes de comenzar a escribir, es preguntarnos:
- ¿Qué queremos decir?
- ¿A quién se lo queremos decir?
- ¿Qué medio voy a usar?
Una vez que hemos contestado a todas las preguntas anteriores y hemos elegido el tipo de documento que vamos a redactar, tenemos que tener en cuenta la estructura de éste, donde tiene que haber, al menos, las siguientes partes:
- Introducción
- Desarrollo
- Conclusión
Comunicarse correctamente, no sólo se refiere a aprender el vocabulario y la gramática, sino también el contexto. Por ejemplo, un niño adquiere el conocimiento de las oraciones, no solamente como gramaticales, sino también como apropiadas. El niño adquiere también la competencia relacionada con cuándo hablar, cuándo no y de qué, con quién, dónde, en qué forma.