1.3.3 Gobiernos Corporativos
El gobierno corporativo se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la gestión empresarial en las últimas décadas, y puede ser definido como: «procesos y procedimientos según los cuales una organización es dirigida y controlada. La estructura del gobierno corporativo especifica la distribución de derechos y responsabilidades entre los distintos miembros de la organización —tales como la junta, gerentes, accionistas y otras partes interesadas— y establece las reglas y los procedimientos para la toma de decisiones» (Singh & Bussen, 2015, p. 33). El énfasis es dado en los procesos de toma de decisión y control por sobre los cargos que deban realizar dichas actuaciones al interior de la empresa, ya que, en muchas ocasiones, las descripciones de funciones están dadas por la ley o por la costumbre mercantil, entendiendo que las buenas prácticas descubiertas por una empresa suelen ser replicadas por su competencia, gestionando ese conocimiento con la perspectiva de acortar ventajas competitivas que diferencien a una empresa por sobre otras del sector.
La institución del gobierno corporativo se aplica en instituciones tanto públicas como privadas, y viene a regular el comportamiento de los órganos directivos de una determinada institución, como también sus procesos, normas, y, sobre todo, sus principios.
Al distinguir los actores principales del gobierno corporativo se identifican tres con claridad: 1. Accionistas, quienes al invertir se convierten en los dueños de la empresa. 2. El Directorio, que es elegido por los accionistas para administrar la organización. 3. La Gerencia, que corresponde a los ejecutivos principales encargados de las operaciones diarias de la organización (Singh & Bussen, 2015).
Las funciones del gobierno corporativo recaen en órganos de administración, sean individuales o colectivos, pero los principios que rigen su actuación se aplican plenamente en ambos casos, permeando a todas las áreas de la institución. Dentro de las funciones que se reconocen a los gobiernos corporativos destacan la maximización de la eficiencia corporativa, aumentando el valor para las partes interesadas, minimizando el riesgo, pero siempre con miras a largo plazo (Singh & Bussen, 2015, p. 31), es decir, los órganos de la administración deben considerar la sostenibilidad del proyecto empresarial en el tiempo.
Dentro de las directrices que lidera el gobierno corporativo de una empresa, destacan la dirección, liderazgo y orientación ética en los siguientes puntos: «1. Responsabilidad y transparencia entre las partes interesadas. 2. Bienestar y maximización del valor de los accionistas. 3. Manejo del riesgo. 4. Estrategias de pensamiento a largo plazo y rendimiento corporativo. 5. Compliance con las leyes y regulaciones. 6. Reportes financieros y planeación fiscal. 7. Mitigar los conflictos de intereses entre las partes interesadas. 8. Rendimiento ejecutivo y compensación. 9. Desarrollo de gestión y planificación de sucesión. 10. Ciudadanía corporativa o responsabilidad hacia la sociedad y medioambiente» (Singh & Bussen, 2015, p. 33).
Respecto del compliance, es posible observar que corresponde a uno de los objetivos comprendidos en el gobierno corporativo de la empresa, el cual se centra en dirigir la planificación estratégica de dicho sistema de cumplimiento, mientras el sistema de compliance reconoce su esfera de competencia al englobar los procedimientos que aseguran el cumplimiento por parte de la administración tanto de aquellas normas legales como éticas a las que debe circunscribirse la actuación de una empresa de acuerdo a las directrices que le han sido entregadas al oficial de cumplimiento directamente por los organismos superiores de administración de la organización.